lunes, 6 de mayo de 2013

Empanada gallega

Foto: Pilar Larralde Armas



Hoy les traigo una receta espectacular, se los aseguro! Como la misma comida lo dice, se trata de una empanada gallega -una de mis comidas preferidas, por cierto- y la hice para las últimas Pascuas -sí, hace un montón ya, pero me había quedado pendiente de publicar!!. La receta la saqué del blog de Chelo, Cogollos de agua; la había encontrado hace como un año pero la quería hacer para una ocasión especial, como las Pascuas, y la verdad que valió la pena la espera. Yo siempre hago una especie de empanada gallega con atun pero viendo esta receta la verdad que que me dió un poquito de verguenza llamarla con ese nombre, porque ésta empanada sí es espectacular. A diferencia de la que tenía publicada hace un tiempo, la masa de la empanada que les comparto hoy lleva levadura, es como una especie de pan pero lleno de sabores, con vino blanco, aceite.... deliciosa! Y esta vez utilizo pescado fresco, no enlatado, lo que le da sin dudas un sabor totalmente distinto. Cuando la serví y mi familia la empezó a comer, no paraban de decirme que estaba buenísima, que era una receta para ¨guardar¨. Sólo le hice unos pequeños cambios a la receta original, para adaptarla a mi molde, aunque me sobró un poquito de masa, y quedaba medio sosa sin niguna decoración y andaba con tiempo, se me ocurrió con la masa restante hacer una especie de letras y escribír el nombre de la preparación sobre la empanada, ¿quedó bonita no?

Foto: Pilar Larralde Armas


Empanada gallega
(adapatado por mí apartír de una receta de Chelo, del blog Cogollos de agua)

Para la masa:
500 grs. de harina
3 huevos
100 ml. de vino blanco
100 ml. de aceite de oliva virgen (lo mejor es utilizar el aceite del sofrito del relleno)
25 grs. de levadura fresca
sal
1 huevo para pintar

-Mezclar la harina con la sal y luego hacer un hueco en el centro: colocar allí el resto de los ingredientes e ir uniendo. Formar un bollo y amasar durante 15 minutos aproximadamente, hasta forma run bollo liso y homogéneo, sin ¨estrías¨.
-Poner la masa en un bowl limpio y luego enharinado, tapar con un repasador y dejar leudar al doble de su volúmen.
-Retirar la masa del bowl y desgasificarla apretándola con los dedos. Dividirla en dos. Tomar una de las partes dela masa y estirarla bien (tiene que quedar fina porque después va a levar, y mucho); forrar un molde para horno previamente engrasado, con la masa. Disponer el relleno y encima el resto de la masa estirada, hacer un repulgue con los bordes (con la masa que sobra podés hacer unos pancitos de-li-cio-sos!!). Pintarla con huevo, pincharla con un tenedor y dejarla descansar 15 minutos.
-Encender el horno a 180ºc.
-Hornear durante unos 40 minutos o hasta que la masa esté bien dorada.

Para el relleno:
1.200 kgr. de pescado (si utilizás 2/3 variedades, mucho mejor)
2 cebollas grandes
1 morrón rojo
100 grs. de salsa de tomate (sin cebolla ni otro ingrediente: sólo tomate y un poquito de aceite)
aceite de oliva, c/n
sal, c/n
2 cucharaditas colmadas de pimentón
2 cucharaditas de condimento para pescado

-Poner el aceite en una olla y calentarlo.
-Agregar la cebolla picada y el morrón cortados en cubos. Salar y cocinar hasta que estén tiernos.
-Agregar los condimentos y mezclar (és este el momento para retirar el aceite necesário para la masa; el aceite habrá tomado todo el sabor del sofrito y de los condimentos)
-Incorporar el tomate y los pescados cortados en cubos; mezclar y cocinar. Rectificar sazón. Apagar el fuego y dejar enfriar antes de utilizar.

domingo, 21 de abril de 2013

Torta de chocolate ¨Bruce Bogtrotter¨/ 25 años de ¨Matilda¨, de Roald Dahl

Foto: Pilar Larralde Armas
Foto: Pilar Larralde Armas



















¨ (...) Cuando los doscientos cincuenta chicos y chicas estuvieron sentados en el salón, la Trunchbull se dirigió al estrado. No iba con ningún otro profesor. Llevaba una fusta en la mano derecha. Se plantó en el centro del estrado, con sus pantalones verdes, las piernas separadas y la fusta en la mano, mirando airadamente al mar de rostros levantados hacia ella.
-¿Qué va a pasar?- susurró Lavander.
-No lo sé -contestó Matilda, también susurrando.
Los alumnos aguardaban a ver qué iba a suceder.
-¡Bruce Bogtrotter!- vociferó de repente la Trunchbull-. ¿Dónde está Bruce Bogtrotter?
De entre los niños sentados se alzó una mano.
-¡Ven aquí -gritó la Trunchbull-. ¡Y espabílate!
Se levantó un chico de once años, alto y regordete, y se acercó contoneándose, a buen paso.
-¡Ponte allí -ordenó la Trunchbull, señalando el sitio con un dedo. El chico se quedó a un lado. Parecía nervioso. Sabía de sobra que no estaba allí para recibír un premio. Miraba a la directora con ojos extremadamente cautelosos y se fue alejando de ella poco a poco, con ligeros movimientos de los pies, como lo haría una rata de un perro que estuviera observándola desde el otro extremo de la habitación. El temor y la aprensión había vuelto su cara, regordeta y blandengue, gris. L
levaba las medas caídas sobre los tobillos.
-¡Este cretino -bramó la directora, dirigiendo la fusta hacia él como si fuera un estoque-, esta espinilla, este ántrax asqueroso, esta pústula venenosa que veis ante vosotros, no es más que un repugnante crinminal, un habitante del hampa, un miembro de la Mafia!
-¿Quién, yo? -dijo Bruce Bogtrotter, totalmente desconcertado.
-¡Un ladrón! -gritó la Trunchbull-. ¡Un timador! ¡Un pirata! ¡Un bribón! ¡Un cuartero!
-Nada de eso -dijo el chico-. Quiero decír que eso no es cierto, señora directora..
-¿Lo niegas, miserable sabandija? ¿No te declaras culpable?
-No sé qué quiere usted decír -dijo el chico, más desconcertado que nunca.
-¡Ya te diré yo lo que quiero decír, ampolla purulenta! -gritó la Trunchbull-. ¡Ayer por la mañana, durante el recreo, te deslizaste como una serpiente en la cocina y robaste un trozo de tarta de chocolate de mi bandeja del té! ¡Esa bandeja había sido preparada personalmente para mí por la cocinera! ¡Era mi desayuno! ¡y por lo que respecta a la tarta, era mía! ¡No era una tarta para niós ¿Crees, por casualidad, que me voy a comer yo la porquería que os doy a vosotros? ¡Esa tarta estaba hecha con mantequilla y crema de verdad! ¡Y él, ese bandido, ese atracador de caja de caudales, ese salteador de caminos, entró allí con los calcetines en los tobillos, la robó y se la comió!
-Yo no lo hice -exclamó el chico, palideciendo.
-¡No me mientas, Bogtrotter! -gritó la Trunchbull. ¡Te vió la cocinera! ¡Es más, te vió comiéndotela!
La Trunchbull hizo una pausa para limpiarse un poco de espuma de la boca.
Cuando volvió a hablar, su voz era repentinamente más suave, más tranquila, más amistosa, y se inclinó hacia el chico, sonriendo.
-Te gusta mi tarta especial de chocolate, ¿no, Bogtrotter? Es buena y deliciosa, ¡no?
-Muy buena -murmuró el chico, sin poderlo evitar.
-Tienes razón -dijo la Trunchbull-. Es muy buena. Por eso creo que deberías felicitar a la cocinera. Cuando un caballero come especialmente bien, felicita al ¨cheff¨. Tú no sabías eso, ¿no, Bogtrotter? Los que se mueven en el bajo mundo no se distinguen por sus buenas maneras.
El chico permanecía callado.
-¡Cocinera! -llamó la Trunchbull, volviendo la caneza hacia la puerta-. ¡Venga aquí, cocinera! ¡Bogtrotter quiere decirle lo buena que es su tarta de chocolate!
La cocinera, una mujer alta y arrugada, con aspecto de que la hubiera secado hacía tiempo en el horno, se acercó al estrado llevando puesto un sucio delantal blanco. Su entrada había sido claramente preparada con antelación por la directora.
-Vamos, Bogtrotter -bramó la Trunchbull-, dígale a la cocinera lo que piensa de su tarta de chocolate.
-Muy buena -murmuró el chico. Se notaba que empezaba a preguntarse a dónde conduciría todo aquello. Lo único que sabía seguro era que la ley prohibía que la Trunchbull le azotara con la fusta, con la que no cesaba de darse golpecitos en el muslo. Eso era un pequeño consuelo, pero no mucho, porque las reacciones de la Trunchbull eran totalente imprevisibles. Nunca se sabía lo que iba a hacer a continuación.
-Ya lo ve, cocinera -dijo sarcásticamente la Trunchbull-. A Bogtrotter le gusta su tarta. Adora su tarta. ¿Tiene usted más tarta para él?
-Ciertamente que sí -dijo la cocinera. Parecía haberse aprendido su papel de memoria.
-Entonces valla y tráigale. Y traifga un cuchillo para partirla.
La cocienra desapareció. Regresó casi al instante, tambaleándose bajo el peso de una enorme tarta redonda de chocolate en una fuente de porcelana. La tarta tenía fácilmente cuarenta y cinco centíemtros de diámetro y estaba recubierta de chocolate glaseado.


-Póngala en la mesa -dijo la Trunchbull.
En el centro del estrado había una pequeña mesa con una silla a su lado. La cocinera dejó cuidadosamente la tarta en la mesa.
-Siéntate, Bogtrotter -dijo la Trunchbull-. Siéntate ahí.
El chico se sentó con precaución a la mesa y se sentó. Contempló la gigantesca tarta.
-Ahí la tienes, Bogtrotter -dijo la Trunchbull, con voz de nuevo suave, persuasiva, incluso amable-. Es toda tuya, toda entera. Como te gustó tanto ese trozo que te comiste ayer, le ordené a la cocinera que hiciera una extraordinariamente grande solo para ti.
-Bien, muchas gracias -dijo el chico, completamente perplejo.
-Dale las gracias a la cocinera, no a mí -dijo la Trunchbull.
-Gracias, cocinera -dijo el chico.
La cocinera permanecía allí como un cordón seco, callada, implacable, desaprobadora. Parecía que tenía la boca llena de zumo de limón.
-Adelante, pues -dijo la Trunchbull -¿Por qué no cortas un buen trozo y te lo comes?
-¿Qué? ¿Ahora? -preguntó el chico, cautelosamente. Sabía que había alguna trampa en algún sitio, pero no sabía dónde-. ¿No podría llevármela a casa?
-Eso sería una descortesía -dijo la Trunchbull sonriendo retorcidamente-. Tienes que demostrarle a la cocinera lo que le agradeces  las molestias que se ha tomado.
El chico no se movió.
-Venga, hazlo -dijo la Truncbull-. Corta un trozo y pruébalo. No disponemos de todo el día.
El chico cogió el cuchillo y estaba a punto de hundirlo en la tarta cuando se detuvo. Contempló la tarta. Luego miró a la Trunchbull y, a continuación, a la experta cocinera de rostro avinagrado. Los niños del salón contemplaban la escena nerviosamente, esperando que sucediera algo. Estaban seguros de que tenía que suceder. La Trunchbull no era una persona que le diera a alguien una tarta de chocolate para que se la comiera, sólo por amabilidad. Muchos pensaban que debiera estar rellena de pimiento picante, o aceite de ricino, o cualquier otra sustancia de sabor desagradable que hubiera hecho vomitar violentamente al chico. Podría ser, incluso, arsénico, y huvbiera muerto en el plazo de diez segundos. O quizá se tratara de una tarta-bomba y explotara en el momento de partirla, haciendo volar a Bruce Bogtrotter. En la escuela, nadie dudaba que la Trunchbull era capaz de hacer cualquiera de esas cosas.
-No me apetece comerla -dijo el chico.
-Pruébala, mocoso -exigió la Trunchbull-. Estás ofendiendo a la cocinera.
El chico comenzó a la partír un trozo pequeño de la enorme tarta. Separó el trozo. Dejó el cuchillo y cogió con los dedos el trozo pegajoso y comenzó a comérselo muy lentamente.
-Está buena, ¿no? -preguntó la Trunchbull.



-Muy buena -dijo el chico, saboreando y tragando. Se terminó el trozo.
-toma otro -dijo la Trunchbull.
-Es bastante, gracias -murmuró el chico.
-He dicho que tomes otro -ordenó la Trunchbull, con tono totalmente brusco ahora-. ¡Cómete otro trozo! ¡Haz lo que te digo!
-No me apatece otro trozo -dijo el chico.
De pronto, explotó la Trunchbull:
-¡Come! -gritó golpeándose el muslo con la fusta-. ¡Si te digo que comas, come! ¡Querías tarta! ¡Robaste tarta! ¡Ahora ya tienes tarta! ¡y lo que es más, te la vas a comer! ¡No vas a abandonar este estrado y nadie se va a marchar de este salón hasta que te hallas comido toda la tarta que tienes delante de ti! ¿He hablado claro, Bogtrotter? ¿Entiendes lo que que quiero decír?
El chico miró a la Trunchbull. Luego bajó la vista a la enorme tarta.
-¡Come! ¡Come! ¡Come! -gritó la Trunchbull.
El chico cortó muy lentamente otro trozo de tarta y comenzó a comérselo.
Matilda estaba fascinada.
-¿Crees que lo hará? -preguntó en voz baja a Lavander.
-No -le respondió Lavander-. Es imposible. Estará enfermo antes de llegar a la mitad.
El chico seguía en lo suyo. Cuando hubo terminado el segundo trozo, miró dubitativo a la Trunchbull.
-¡Come! -gritó ella-. ¡Los ladronzuelos gritones a los que les gusta comer tarta deben tener tarta! ¡Come más rápido, muchacho! ¡Come más rápido! ¡No queremos estar aquí todo el día! ¡Y no pares como estás haciendo ahora! ¡La primera vez que te pares antes de terminarla, irás derecho a la ratonera, cerraré la puerta y tiraré la llave a la alcantarilla!
El chico cortó un tercer trozo y comenzó a comérselo. Terminó éste antes que los otros dos y, al acabar, cogió inmediatamente el cuchillo y cortó otro trozo. De forma extraña, parecía ir cogiendo el ritmo.
Matilda, que observaba atentamente la escena, no apreció aún signos de angustia en el chico. Si acaso, parecía ir adquiriendo confianza mientras proseguía.


-Lo está haciendo bien -susurró a Lavander.
-Pronto estará enfermo -susurró a su vez Lavander-. Va a ser horrible.
Cuando se hubo comido la mitad de la enorme tarta, Bruce Bogtrotter se detuvo un part de segundos e hizo varias inspecciones profundas. La Trunchbull permanecía en pie, con las manos en las caderas, mirándole airadamente.
-¡Sigue! -gritó-. ¡Acábatela!
De repente, el chico dejó escapar un tremendo eructo que resonó en el salón de actos como un trueno. Muchos de los espectadores se rieron.
-¡Silencio! -gritó la Trunchbull.
El chico cortó otro grueso trozo y comenzó a comérselo rápidamente. Aún no mostraba signos de decaimiento o de querer abandonar. realmente no parecía que estuviera a punto de detenerse y gritar: ¨¡No puedo, no puedo comer más! ¡Me voy a poner enfermo!¨. Aún seguía en combate.
Se estaba produciendo un sutil cambio en los doscientos cincuenta niños que presenciaban la escena. Hasta ahora habían previsto un inevitable desastre. Se habían  preparado para una escena desagradable, en la que el desdichado chico, atiborrado de tarta de chocolate, tendría que rendirse y suplicar perdón y, entonces, verían a la triunfante Trunchbull obligando al jadeante muchacho a engullir más trozos de tarta.
Nada de eso. Bruce Bogtrotter se había tomado ya tres cuartas partes y aún seguía bien. Podría pensarse que casi estaba empezando a disfrutar. Tenía que escalar una montaña y estaba decidido a alcanzar la cima o a morír en el empeño. Es más, se había dado cuenta de los espectadores y de que, silenciosamente, todos estaban de su parte. Aquello era nada menos que una batalla entre él y la todopoderosa Trunchbull.
De pronto, alguien grtó:
-¡Vamos Brucie! ¡Lo puedes conseguír!
La Trunchbull se volvió y rugió:
-¡Silencio!
El auditorio observaba atentamente. Estaba cautivado por la contienda. Deseaban empezar a animar, pero no se atrevían.
-Creo que lo va a conseguír -susurró Matilda.
-Yo también lo creo -respondió en voz baja Lavander -. Nunca hubiera creído que alguien pudiera comerse una tarta de ese tamaño.
-¡La Trunchbull tampoco se lo cree -susurró Matilda-. Mírala. Se está volviendo cada vez más roja. Si vence él, lo va a matar.
El chico iba más despacio ahora. No había duda de ello. Pero seguía comiendo la tarta, con la tenaza perseverancia del corredor de fondo que ha avistado la meta y sabe que tiene que seguír corriendo. Cuando engulló el último bocado, estalló un tremendo clamor en el auditorio y los niños emepezaron a dar saltos de alegría y a vitorear, aplaudír a gritar: ¨¡Bien hecho, Brucie! ¡Muy bien, Brucie! ¡Has ganado una medalla de oro, Bruce!¨.
La Trunchbull permanecía inmóvil en el estrado. Su rostro de caballo había adquirido el color de la lava fundida y sus ojos fulguraban de rabia. Miró a Bruce Bogtrotter, que seguía sentado en su silla como un enorme gusano ahíto, comatoso, incapaz de moverse o de hablar. Una delgada capa de sudor adornaba su frente, pero en su rostro se reflejaba una sonrisa de triunfo.
De repente, la Trunchbull se acercó y cogió la fuente de porcelana vacía que había contenido la tarta. La levantó todo lo que pudo y la dejó caer de golpe en todo lo alto de la cabeza del desdichado Bruce Bogtrotter y sus trozos se desparramaron por el suelo del estrado.



El chico estaba tan atisborrado de tarta, que era casi como un saco de cemento húmendo y no le hubiera hecho daño ni un mazo de hierro. Se limitó a mover la cabeza  unas cuantas veces y siguó sonriendo.
-¡Vete al diablo! -dijo airadamente la Trunchbull, y se marchó del estrado, seguida de cerca por la cocinera.¨
Roald Dahl. Matilda

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Un 21 de abril de 1988 el maravilloso escritor inglés Roald Dahl publicaba -lo que sería con el tiempo- uno de sus libros más populares y recordados -y también mi libro preferido de mi infancia, sin lugar a dudas-, Matilda. Esta niña de cinco años, superdotada, que hacía cuentas matemáticas imposibles y leía libros de Dickens, las hermanas Brönte, Jane Austen, Hemingway y muchos otros escritores ¨ïlustres¨, que tenía unos padres ignorantes que la maltraban, una direcora de escuela terrible, la Tronchatoro, y que además tenía poderes telequinéticos con los cuales podía mover las cosas con sólo pensarlo... hoy se cumplen 25 años de su primera edición y qué mejor que festejarlo que haciendo una torta de chocolate, pero no cualquiera, sino ¨La torta de chocolate de Buce Bogtrotter¨.
Bruce Bogtrotter es un niño de la escuela a la que asiste Matilda, unos años mayor que ella, al que la temible Trunchbull o Tronchatoro en su versión en español, lo obliga a comerse una torta de chocolate enormeeeeee como castigo por haber tenido la osadía de comerse la torta de la direcorta. Muchos recordarán tal vez esta escena por la recordada -y excelentemente bien adapatada debo decír- versión cinemátógrafica que hizo el hilarante actor Danny de Vito, director y actor también de la película en cuestión, en la que hacía el papel del padre de Matilda. Esa escena de Bruce Bogtrotter comiéndose la torta hasta casi reventar es buenísima y hoy en día muy recordada.

Foto: Pilar Larralde Armas

Y tal vez algunos se preguntarán -con mucha razón- ¨ y porqué llama a la torta que hizo ¨Bruce Bogtrotter¨, cuál es la razón, si hay un montón de recetas de tortas de chocolates deliciosas por la web???¨. Y es que la receta no la saqué de cualquier lado, sino de un pequeño libro llamado ¨Roald Dahl´s revolting recipes¨, lo que traducido sería ¨Las recetas revoltosas de Roald Dahl¨, un libro de cocina pensado para que los chicos cocinen ellos mismos, publicado hace algunos años por la viuda del escritor, Felicity Dahl, con recetas inspiradas en muchos de sus libros... Como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Los cretinos, El gran gigante bonachón....  Se trata de una torta absolutamente espectacular, que no tiene nada que envidiarle a la de la película, con muy poca harina y muchíiiiiiisimo chocolate, lo que la hace bien húmeda y riquísima, yo les recomendaría comerse una porción porque es muy contundente, aunque es muy difícil controlarse antes semejante torta debo admitír.....

Foto: Pilar Larralde Armas
  

Foto: Pilar Larralde Armas

Torta de chocolate ¨Bruce Bogtrotter¨

Para la torta
225 grs. de chocolate (la receta no especifica el tipo de chocolate; yo utilizé semiamargo)
175 grs. de manteca (mantequilla) blanda
225 grs. de azúcar
60 grs. de harina 0000 (para pastelería)
6 yemas
6 claras

-Encender el horno a 180ºc.
-Enmantecar un molde para torta de 20 cm. de diámetro, cubrír con papel manteca (valga la redundancia) y volver a enmantecar. Reservar.
-Derretír el chocolate sobre un recipiente a baño María.
-Retirar del fuego e incorporar la manteca (mantequilla) pomada y mezclar hasta unír bien.
-Agregar la harina, el azúcar y las yemas ligeramente mezcladas, mezclando suavemente enter cada adición.
-Aparte, mezclar las claras a nieve e incorporarlas en dos veces con movimientos suaves y envolventes a la mezcla anterior.
-Poner la preparación en el molde y hornear por 35 minutos aproximadamente.
-Retirar del horno, esperar 10 minutos y desmoldar. Dejar enfriar por completo a temepratura ambiente.

Para la cobertura:
225 grs. de chocolate (yo utilizé semiamargo)
225 grs. de crema doble

-Colocar en un bowl el chocolate y la crema, y a baño María a fuego bajo, derretír los ingredientes, mezclando de vez en cuando hasta que esté todo bien integrado. Retirar del fuego y dejar entibiar.
-Cubrír la torta con la cobertura (valga la redundancia) de chocolate y crema, empezando desde el centro de la misma, y esparcír y emparejar con una paleta de cocina. Dejar orear unos minutos antes de servír.

domingo, 14 de abril de 2013

Después de la catástrofe....


¿Cómo andan gente??? ¡Cómo se los extrañaba!. Hace un montón -por lo menos me pareció a mí- que no escribía en el blog, no andaba con mucho ánimo la verdad, y es que hace unos días hubo una tormenta terrible en la ciudad donde vivo, en La Plata, que inundó por completo -sin exagerar- toda la ciudad  y los barrios de alrededor, y algunos días estuvimos sin luz, y cuando volvió la verdad que lo que menos quería hacer era escribír en el blog para ser sinceros, sino limpiar mi casa y ver si podía ayudar a alguien..... Fué tremendo. Me acuerdo que estaba a la tardecita en la cama escuchando en la tele sobre la inundación que había ocurrido el día anterior en la ciudad de Buenos Aires, donde hubo gente que perdió todo y yo pensaba, ¨Pobres personas, qué terrible debe ser que se inunde tu casa, perder todas tus cosas...¨ y al rato empezó a llover acá y fué espantoso.. en el barrio donde vivo se inundaron casas por completo, gente que lo perdió todo, personas muertas -todavía hay controversia sobre la cantidad de personas muertas ya que el gobierno no quiere decir la verdad. A nosotros por suerte sólo nos entró unos 20 centímetros de agua y perdimos muy pocas cosas, pero hubo gente que lo pasó realmente mal. Zonas de La Plata que no son ¨inundables¨ se inundaron de todas formas, después en la radio dijeron que el año pasado habían caído 100 ml. de agua en todo el año, y en esta inundación cayeron 300 ml. en tres horas, asique imagínense el desastre... fué todo muy rápido y terrible, parecía una película de catástrofes de esas de Holywood realmente...






Y como suele suceder en estos casos, los mismos vecinos -además de asociaciones como la Cruz Roja, por ejemplo- empezaron ayudar y a donar colchones, ropa, alimentos, productos de limpieza... si hay algo bueno que se puede rescatar de tanto horror es ver cuánta solidaridad que hay en nuestro pueblo, como todos empezaron a ayudar y recolectar cosas para lo que lo necesitaban, lamentablemente contrário del ejemplo que dió el intendente de nuestra ciudad, Pablo Bruera, que estando todavía en Brasil -se había ido de vacaciones y volvió de emergencia al otro día-  publicó en twiter una foto donde supuestamente estaba donando bidones de agua a gente necesitada, diciendo que estaba ayudando cuando en realidad estaba de vacaciones...se me vienen muchas palabras a la cabeza para calificarlo pero no quedaría bien decirlas, lo dejo a imaginación de ustedes....

 La cuestión es que en mi barrio estuvimos dos días sin luz ni electricidad, y cuando por fin volvió lo primero que quise hacer es limpiar mi casa: baldear, sacar todo el barro que había quedado, ordenar...gracias a Dios no perdimos cosas signficativas, sólo perdimos un juego de sillones antiguos, yo estaba asustada de que se me hallan arruinado lo que yo llamo ¨recuerdos¨, fotos de la familia, mis cuadernos de primer grado y collages del jardín -todavía los tengo bien guardados!!-, esas cosas... puede parecer increíble, pero he visto en la tele cuando han pasado de otras inundaciones, y lo que la gente más lamenta de lo que perdió -además de heladeras, muebles, esas cosas- son las fotos, las fotos arruinadas por el agua, la gente por lo que más llora es por eso, será por que son recuerdos de sus familias, fotos de sus padres...y esas cosas son imposibles de recuperar.



Se especularon muchas cosas sobre las causas de tamaña inundación: mucha agua caida en poco tiempo, crecimiento desmesurado de la edificación... la cuestión es que como suele suceder los políticos no estuvieron a la altura de las circunstancias y poco ayudaron, pero poco a poco los vecinos están saliendo adelante.
Asique bueno, hoy recién me sentí con ánimo de escribirles y antes de pasarles alguna recetas quería compartirles lo que había pasado. En unos días volverés como siempre, con recetas de cosas ricas y contando cosas más positivas -¡espero!. Nos vemos!! 

viernes, 22 de marzo de 2013

Mousse de limón

Foto. Pilar Larralde Armas


Buenos tardes a todos!!! (por lo menos de este lado del océano es la tarde! jajaj. Estas semanas estuve como un poco desaparecida de blogger, apenas entraba unos minutos a ver otros blogs... pero hoy estoy de vuelta y con un postre muy liviano, porque por más que el frío llegó, eso no significa que tengamos que comer comidas pesadas!. Se trata de una mousse de limón, muy suave y cremosa, el sabor muy parecido a la crema del lemon pie pero muchísimo más liviana porque no lleva manteca (mantequilla), es bastante fácil de hacer y a todos les gustará, un sabor refrescante después de una comida siempre es bienvenido.



Foto: Pilar Larralde Armas

Mousse de limón 
(Fuente: Pascale Alemany. Cuaderno dulce. Postres franceses)

rinde 8 porciones, dependiendo del tamaño de las copas/vasos en que los vayas a servír


Para las cascaritas de limones confitadas:
cáscara de 2 limones
90 grs. de azúcar
150 ml. de agua

-Lavar los limones y pelarlos con un pelapapas; luego cortar la cáscara en juliana. Reservar.
-En una cacerola preparar el almíbar: calentar el agua con el azúcar, llevar a  ebullición, agregar la juliana de cáscaras de limón y dejar caramelizar a fuego mínimo durante 40 a 50 minutos aproximadamente (viglar regularmente; las cáscaras están confitadas cuando no queda prácticamente nada de almíbar). Dejar enfriar.

Para la mousse:
4 grs. de gelatina en polvo o 2 hojas de gelatina
ralladura de 2 limones
160 ml. de jugo de limón
150 grs. de azúcar
6 yemas
6 claras
250 ml. de crema de leche
1 pizca de sal

-Humedecer la gelatina en agua fría en el caso de utilizar hojas.
-Limpiar bien los limones y rallar la cáscara; luego, exprimirlo. Reservar.
-Colocar un bowl grande a baño María. En ese bowl, colocar el azúcar con la ralladura de limón y lasyemas; batír bien. Incorporar enseguida el jugo de limón, continuar batiendo hasta que nape la cuchara (tener muchísimo cuidado de que la mezcla no hierva, sino se cortará) -se necesitan aproximadamente 10 a 15 minutos-. Incorporar inmediatamente la gelatina. Mezclar bien y dejar enfriar.
-Batír la crema a punto chantilly.
-Batír las claras con una pizca de sal, al comienzo con poca velocidad, luego más rápidamente.
-Incorporar la crema con suaves movimientos encolventes a la  mezcla de limón, luego las claras a punto nieve.
-Verter la preparación en copas individuales o en un bowl grande y refrigerar como mínimo por tres horas en la heladera.
-Dispersar las cáscaras de limón confitadas por encima antes de servír.

viernes, 1 de marzo de 2013

Torta de canela


Foto: Pilar Larralde Armas

Qué semana tan particular en cuanto a temperatura tuvimos!!! Parece mentira, pero recién empezamos marzo e hizo un frío.... hasta hubo unos días que me tuve que acostar con frazada del frío que hacía!. Por suerte ya está llegando el otoño, mi estación preferida, con sus temperaturas bajas, el hermoso paisaje de las hojas caídas por todo el barrio, la comida calentita, el chocolate, los frutos secos...ideal para quedarse en casa y cocinar y comer algo bien rico y sustancioso.


Foto: Pilar Larralde Armas

Asique aprovechando las bajas temperaturas, me decidí a hacer esta deliciosa torta de canela (unos de mis sabores favoritos) bien invernal. Se trata de una torta particular, porque la masa lleva levadura de panadería, además de harina integral, avena, azúcar negra...lo que le dan un sabor muy particular, ¨fuerte¨ por la harina integral y suave por la canela, bien rico, yo la encuentro como una ¨versión torta¨ e integral de los clásicos cinnamon rolls que hice hace un par de años. La decoré con unas nueces partidas, pero en realidad podés utilizar cualquier fruto seco, incluso podés hacer un glasé con azúcar impalpable y jugo de limón que quedaría de maravillas también.
Al ser una masa con levadura, tenés que tomar ciertos recaudos, como amasar bien, dejar levar bien la masa... no es difícil si respetás los pasos, y vas a tener un éxito asegurado!


Foto: Pilar Larralde Armas


Torta de canela
(levemente adapatado por mí a partír de una receta de King Arthur Flour. Whole Gran Baking)

Para el prefermento:
113 grs. de harina integral fina
113 c.c. de agua fría
1 pizca de levadura


-Mezclar todos los ingredientes en un bowl, tapar con papel film, una bolsa de plástico o un repasador limpio, y dejar descansar por toda la noche a temperatura ambiente.

Para la masa:
todo el prefermento
113 c.c. de leche tibia
45 c.c. de jugo de naranja colado
60 grs. de miel
55 grs. de manteca (mantequilla) a temperatura ambiente
85 grs. de harina integral fina
60 grs. de avena procesada
120 grs. de avena
60 grs. de harina 000 (para panadería)
1 cucharadita y 1/4 de sal
1 cucharadita de canela
10 grs. de levadura fresca    
 
-En un bowl, combinar el prefermento y todos los demás ingredientes para la masa, mezclar bien, pasar la preparación a una mesa enharinada y amasar durante 5 minutos hasta obtener una masa suave y sin grietas. Tapar el bowl con un repasador limpio y dejar levar la masa en un lugar cálido (no caliente) lejos de corrientes de aire, de 1 a 2 horas o hasta que doble su volúmen.

Para el relleno:
120 grs. de azúcar negra
2 cucharaditas y media de canela
70 grs. de manteca (mantequilla) blanda

-Enmantecar y enharinar un molde para torta de 22 cm. de diámetro. Reservar.
- Mezclar todos los ingredientes del relleno.
-Una vez que la masa levó, pasarla a una mesa limpia y enharinada y desgasificarla apretándola levemente con los dedos. Con un palo de amasar, estirarla finamente formando un rectángulo.
-Cubrír la masa con el relleno.
-Despacio y suavemente,  ir enrrollando la masa hasta formar un rollo (valga la redundancia).
-Sobre el molde, ir enrrollando sobre sí misma la masa, como si fuera un caracol, empezando desde el medio.



Para la cobertura:
50 grs. de azúcar orgánica
1 cucharadita de canela


-Mezclar los ingredientes en un pequeño bowl y esparcír sobre la torta.

-Tapar con un repasador limpio y dejar levar de 1 hora y cuarto a 1 hora y 45 minutos, hasta que doble su volúmen.    
-10 minutos antes de que termine de levar la torta, encender el horno a 180ºc.
-Hornear la torta de 33 a 35 minutos aproximadamente o hasta que esté dorada y al insertar un palillo en el centro, éste salga limpio, cubriendo el molde con papel aluminio después de los primeros 15 minutos.

-Retirar del horno, esperar 10 minutos y desmoldar sobre una rejilla. 

Para la decoración:
100 grs. de nueces picadas

-Esparcír las nueces sobre la torta.


La podés comer tibia o fría a temperatura ambiente.

martes, 19 de febrero de 2013

Torta de chocolate y zucchini

Foto: Pilar Larralde Armas

Aunque a primera vista resulte una combinación un poco ´extraña¨, la torta de chocolate y zucchini es muy popular en muchos países, sobre todo en U.S.A..De hecho, he visto la receta de esta torta en muchos blogs extranjeros, diciendo que es taaaan rica, que me entró la curiosidad y me dieron ganas de hacerla y probarla, asique aproveche y la hice el domingo pasado, para el postre o la merienda de fin de semana.
Además de zucchini lleva cacao amargo, chips de chocolate... pero yo hice la versión un poco más ¨sana¨ que la clásica, porque esta receta lleva harina integral, azúcar orgánica, aceite vegetal... lo que equilibra un poco todo. Resulta una torta espectacular, bien chocolatosa y para los escépticos, no se aprecia el sabor de los zucchini, más bien le dan a la torta mucha humedad, y para coronar todo, está decorada con una crema de chocolate facilísima, aunque si les resulta mucho (a mi no me pareció para nada!) la pueden decorar sólo con azúcar impalpable.


Torta de chocolate y zucchini
(Fuente: King Arthur Flour. Whole Grain Baking)

Para la torta:
283 grs. de harina integral fina
45 grs. de cacao amargo
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de polvo leudante (royal)
1/2 cucharadita de sal
215 grs. de azúcar integral
100 grs. de azúcar común
113 grs. de manteca (mantequilla) pomada, o aceite vegetal (yo utilizé aceite de canola)
113 grs. de buttermilk (la receta la podés encontrar aquí)
3 huevos grandes
1 cucharadita de extracto devainilla
2 zucchinis pequeños, rallados
170 grs. de chips de chocolate

-Encender el horno a 180ºc.
-Enmantecar y enharinar un molde de 24 cm. de diámetro.

-Cernír sobre un bowl la harina, el cacao, el bicarbonato, el polvo leudante y la sal. Mezclar y reservar.
-En otro bowl, mezclar el azúcar y la manteca (mantequilla) o el aceite hasta formar una crema.
-Agregar la buttermilk, los huevos y la vainilla, mezclando bien.
-Incorporar la mitad de los ingredientes secos, mezclando bien. Agregar los zucchinis rallados, mezclar y luego agregar el resto de la harina. Por último, incorporarlos chips de chocolate (previamente mezclados con dos cucharadas de harina).
-Verter la preparación en el molde y hornear de 45 a 50 minutos, o hasta que al introducír un palillo en el centro, éste salga limpio.
Retirar del horno, esperar 15 minutos y desmoldar sobre una bandeja. Dejar enfriar.

Foto: Pilar Larralde Armas

-Espolvorear con azúcar impalpable, o sino, utilizar la siguiente cobertura si así lo deseás.

Para la cobertura (opcional)
113 grs. de crema doble
130 grs. de chips de chocolate
2 cucharaditas de miel

-Calentar la crema de leche a fuego lento junto con la miel. Retirar del fuego y agregar el chocolate. Esperar 10 minutos y mezclar bien hasta unír todo y lograr una crema bien uniforme. 
-Cubrír la torta con la preparación de chocolate.

domingo, 10 de febrero de 2013

Torta de ricotta y frambuesas

Foto: Pilar Larralde Armas

Como algunos sabrán, los frutos rojos son mi debilidad, arándanos, moras.. unos más ricos que los otros, por lo que cuando en una de mis compras en el supermercado encontré una cajita de frambuesas no me pude resistír, la compré de inmediato aunque en ese momento no tenía mucha idea de qué preparar con ellas, pero no me las iba a perder!! Y buscando en la red algunas recetas, me encontré con esta torta de ricotta, algo original para mí porque lleva este queso mezclado dentro de la masa, lo que le da una textura super suave y esponjosa, y apenas lleva manteca (mantequilla), asique es muy saludable. Y un dato más: es facilísima de hacer, sólo mezclar los ingredientes y listo, no necesitás ninguna técnica como cremado, punto letra ni nada por el estilo, asique la hacés en un periquete y la tenés lista para comerla a la tarde!


Foto: Pilar Larralde Armas



Torta de ricotta y frambuesas
(Fuente: My pane, burro e marmellata)

125 grs. de frambuesas
200 grs. de ricotta
150 grs. de azúcar
1 cucharada de manteca derretida, tibia
3 huevos
80 grs. de leche
jugo de 1/2 limón
250 grs. de harina leudante (o 000/para pastelería + 2 cucharaditas rasas de polvo leudante)
aqzúcar impalpable (lustre/glas) para decorar, c/n

-Encender el horno a 180ºc.
-Enmantecar y enharinar un molde de 24 cm. de diámetro.
-Lavar las frambuesas y reservar.
-Mezclar la ricotta y el azúcar con un tenedor.
-Agregar la manteca (mantequilla) derretida y de a poco, los huevos. Mezclar bien y cuando todo esté unido, agregar la leche y el jugo de limón. Mezclar.
-Incorporar la harina y mezclar bien.
-Verter la mezcla en el molde y esparcír sobre la torta las frambuesas.
-Hornear por 30 minutos o hasta que al introducír un palillo en el centro éste salga limpio.
-Retirar, enfriar y desmoldar sobre una bandeja. Decorar con azúcar impalpable.
 
Foto: Pilar Larralde Armas